jueves, 30 de junio de 2016

El momento más íntimo

Ayer experimenté el momento más sublime de mi vida, realmente no tengo palabras para describirlo, pero intentaré hacerlo...

Desde hace unos pocos días que tomé la opción de bañarme con mi bebé, nos metemos los dos en la ducha y yo lo siento en su sillita y mientras yo me baño el juega tranquilito y luego lo baño a él, todas las veces que lo hemos hecho ha resultado muy bien. El se porta excelente jugando con sus potecitos mientras me espera, me funciona hasta mejor así que bañarnos por separado. Bueno la experiencia máxima de mi vida fue que ayer después de bañarme yo lo cargo para bañarlo a él y ese muchachito me abrazó y se acostó en mi hombro, primero pensé que era que se quería salir pero luego me di cuenta de que estaba disfrutando el baño y el contacto piel con piel (en ese momento me di cuenta de la conexión tan preciosa que nos regala estar en contacto con nuestro bebé sin barreras de tela de por medio). Mi hijo se quedó así un rato largo sólo apoyado en mi, sólo abrazandome, y yo le pedí en ese momento a Dios dos cosas en silencio: la primera es que detuviera el tiempo para disfrutar esa sensación lo más que pudiera y la segunda que nos permitiera mantener esa conexión tan bella así de intacta, así de pura, así de inocente, así de mágica el resto de nuestras vidas.

Lo abracé fuerte, le dije al oído que lo amaba más que a nada en este mundo y que él es mi universo entero y no se paró, siguió abrazándome un ratico más, luego se incorporó jugó con el agua un poquito y volvió de nuevo a esa posición tan perfecta que tenía. Yo sólo quería que se detuviera todo lo juro, no me importaba más nada en ese momento! Sólo sentir ese abrazo tan puro de ese ser que es parte de mí, no sé si lloré porque todo estaba mojado, sólo sé que mi hijo en ese momento se aferró a mi alma y yo a la de él, fue magia en su más explícita expresión, fue la vida enseñándome que alguien tan pequeño puede hacerte sentir tan vivo y tan relajado, fue mi hijo diciéndome que me ama sin pronunciar alguna palabra y yo sólo pude apretar su cuerpito y recordarle al oído una vez más que él es MI VIDA entera.

El momento más impresionante que he vivido ha sido por mucho aquella ducha con mi hijo de 9 meses.

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