Las vacunas son unos de los primeros cuidados que generalmente los padres tenemos con nuestro bebé; digo generalmente porque hay padres que por razones religiosas o de historia familiar, etc., prefieren no vacunarlos, pero ya ese es otro tema.
Desde que están en la clínica empiezan las vacunas y casi siempre se las ponen fuera de la vista de los padres así que se puede decir que el trauma real no lo vivimos nosotros sino hasta su primera consulta de vacunas. Es horrible llegar después del primero, uno siempre debería de llegar de primerito porque si ya eres el número 2 entonces te toca sufrir dos veces: te sientes mal por el niño que le tocó el turno antes que a ti y a tu bebé porque salió llorando desconsoladamente y obviamente porque el siguiente es tu bebé.
Yo siento que muero cada vez que le tocan las vacunas a mi Gian porque además la enfermera me hace agarrarlo para que no se mueva, entonces ella lo pincha y mi pobre bebé se retuerce debajo de mi, me hace hasta sentir cómplice de ella! Ella lo pinchó y su mamá no la detuvo, más bien lo aprisionó para que se quedara quieto, sinceramente es una de las peores experiencias.
La primera vacuna que le pusieron fue a los dos meses y yo armé toda una logística para la hora de dormir, él lloró sólo un poquito cuando lo pincharon (Gian es muy valiente, se queja muy poco) y cuando llegamos a la casa yo le puse su ropita abrigada para la noche y como no estábamos acostumbrados a dormir con él en la cama porque siempre dormía en su cuna, fue más estresante de lo normal, armé un kit de termómetro, medicina para la fiebre, para el dolor, algodón no sé para qué y no recuerdo que más y lo puse a él en una camita de esas portátiles porque me daba miedo aplastarlo (jajajaja) y dormimos.... super mal, pero pasamos la noche los 3 juntos. Me desperté 547 mil veces para tomar su temperatura y gracias a Dios ni quebranto le dio, él soportó todo super bien, pero la segunda vez si le dolieron bastante sus piernitas, estuvo como un día y medio que se quejaba cuando las movía y sólo quería que yo lo cargara, sólo yo más nadie, ya para la última vez apliqué un tip que había leído y me pareció buenísimo: le dí la medicina del dolor y la fiebre media hora antes de que lo inyectaran y funcionó super bien! Ni dolor, ni fiebre, ni nada, ni lloró si quiera cuando lo pincharon.
Uno a veces sufre más que ellos, a veces, porque la peor parte se la llevan ellos realmente pero a uno se le parte el corazón y se le aguan los ojitos de verlos llorar así. Al final es por su bien.
Xoxo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario